Kinsale, una de las joyas de Irlanda

Kinsale, una de las joyas de Irlanda

Kinsale, una de las joyas de Irlanda, sin lugar a dudas. ¿Alguna vez has estado en un lugar tan encantador, que en el momento en que llegaste sabías que un pedacito de ti quedaría allí para siempre? Ese lugar ha sido para mí, Kinsale, en Irlanda.

Amor a primera vista

No lo había preparado con antelación. Pero una serie de circunstancias me obligaron a viajar allí. Conocía Irlanda y alguna de sus joyas escondidas. Pero ésta no. Era finales de marzo de 2017. Aún hacía frío… Sin embargo, la naturaleza empezaba a primaverear… Aterricé en Cork, y puse el GPS del coche en dirección al desconocido Kinsale. Apenas después de 20 minutos de camino, vi por vez primera uno de esos letreros que luego se multiplicarían a lo largo de 2.000 km de litoral: Wild Atlantic Way. Ahí empezaba, en Kinsale, una de las joyas de Irlanda. Un embrujador recorrido por la costa más larga de Europa que ahora se ha convertido en otra Meca del surf.

Cionn tSáile, una ciudad de postal

Kinsale es un feliz y pequeño pueblo de pescadores a lo largo de la costa del Condado de Cork, al sur de Irlanda. Lo primero que uno nota al llegar es la pintoresca vista de los numerosos barcos y yates que se asoman sobre el agua, así como de los brillantes y coloridos edificios que hay en todas direcciones.

Irlanda y alguna de sus joyas escondidas

Milk market

Irlanda y alguna de sus joyas escondidas

Milk Market

Las estrechas y sinuosas calles ofrecen infinidad de tiendas, restaurantes y animados pubs para explorar. Con tiendas de regalos de color verde tierra y restaurantes azul oscuro, cada uno de los edificios está pintado de un color único. Si decides utilizar un taxi en Kinsale, es muy probable que el taxista pueda preguntarte de qué color tiene pintada su casa.

Una ciudad con alma

El ambiente apasionante y la amabilidad de los lugareños convierten a Kinsale en un lugar perfecto para explorar la belleza, la riqueza y la sorpresa de la cultura irlandesa.

La ciudad también tiene una vida nocturna muy vibrante. No cabe duda que a la tranquila gente de Irlanda le encanta relajarse y conversar con amigos cercanos una vez que se acaba el día, y Kinsale no es la excepción. Los numerosos pubs cobran vida después del atardecer con música folclórica tradicional en vivo y Guinness de barril.

Otra razón por la que me enamoré de Kinsale es por la comida. El pueblo se autodenomina “la capital gastronómica de Irlanda” y tiene una gran variedad de restaurantes gourmet para una población tan reducida. ¡Kinsale es un paraíso para los amantes de los mariscos!

“Kinsale, una de las joyas de Irlanda”

Eso es Kinsale: una más de esas joyas escondidas, ya que su puerto está rodeado y parece casi protegido del caos del mundo exterior por una fortaleza del siglo XVII.

Irlanda y alguna de sus joyas escondidas

Charles Fort

Charles Fort.

«Charles Fort» se encuentra al otro lado de la bahía, a poca distancia en coche del pueblo, y «James Fort», al otro lado del puerto. Estas fortalezas históricas se pueden ver desde Kinsale. Sus exuberantes “greens” y muros de piedra conservadas a la perfección ofrecen una vista imponente.

Esta fortaleza tiene vínculos muy antiguos con nuestra querida España. Ciertamente no lo conocía. Pero al llegar allí y ver desplegada la bandera roja y gualda, se despertó mi curiosidad. Más tarde, serpenteando con el coche hasta regresar de nuevo a la villa, me tropecé con un Pub de nombre curioso: The Spaniard. ¿Qué hacía a España estar allí tan presente?

La Irlanda más auténtica posee algo de España

El 1 de octubre se conmemora una de las aventuras militares más sorprendentes y desconocidas de la historia de España: la expedición a Irlanda de Juan del Águila y algo más de 4.000 soldados españoles. Su misión era apoyar la revolución irlandesa que en ese momento se oponía a la Inglaterra. La expedición vino marcada por la mala suerte desde el principio: la tormentas la desviaron de su objetivo inicial, que era el puerto de Cork. La violencia de la galerna, llevó a parte de los barcos a arribar en Kinsale, una pequeña ciudad en el sur de Irlanda. Fueron bien y pronto controlaron completamente la localidad. Incluso reclutaron más combatientes, aunque sólo a unos 900 inexpertos y mal armados.

Pero… la suerte viró con el viento.

Todo pareció aliarse en contra de los irlandeses en aquella noche de Navidad de 1601: en primer lugar no hubo ninguna coordinación entre el ejército que llegaba y los miles de españoles en Kinsale,

La batalla fue una auténtica carnicería. Los historiadores afirman que las bajas de los irlandeses se elevaron a unos 1.200 mientras que las de los ingleses habrían sido sólo una veintena.

La batalla de Kinsale

La Batalla de Kinsale decidió el resultado de la Guerra de los Nueve Años y, con ella, el dominio de Inglaterra sobre Irlanda que hasta entonces en realidad no se había hecho efectivo a pesar de que los monarcas ingleses reclamaban sus derechos sobre la isla desde varios siglos antes.

Fue el inicio, por tanto, de una dominación que había de mantenerse aún por trescientos años y está considerada como una de las más importantes batallas de la historia del país, junto con otras como la Batalla del Boyne, que marcó el poder de la minoría protestante sobre la mayoría católica en el país.

Lo esencial, en cualquier caso, no es lo que podía haber sido sino lo que fue y que hoy en día se diría que casi hemos olvidado: la importante participación española en uno de los episodios esenciales de la historia de Irlanda y, paradójicamente, el desembarco español en territorio inglés más exitoso en siglos.

 

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